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| El queso derretido fluye con familiaridad entre la patata y el huevo Fotografía: Pater Juliano - Tortilla: el Cuñado César |
En cuestiones familiares el siglo XXI se ha mostrado revolucionario e, incluso, revoltoso. De hecho, uno de los pilares fundamentales que definía antiguos regímenes y centralizaba la toma de decisiones, el pater familias, órgano rector de la familia en su sentido más amplio, hoy en día se tambalea y ve amenazado su altar de exclusividad. En estos tiempos post – post – modernos o tardo – modernos o cómo quieran definirlos pensadores y filósofos de la actualidad, un concepto tan secular, tan anclado en nuestro subconsciente, tan arraigado en nuestra psique, ha explosionado de forma brutal haciendo trizas todos y cada uno de sus componentes. La familia, eje vertebrador de todo el complejo entramado social, no es lo que era. Y como siempre, nuestra clase política, altamente intelectualizada, de excelente formación y de preclara visión de futuro, ha reaccionado de forma horrenda ante los nuevos cauces de una sociedad cada vez más moderna y laberíntica.
