Hay combinaciones imposibles. Es un hecho refutado y demostrado que, sin embargo, algunos iluminados se insisten en comprobar. El resultado final puede ser absolutamente desastroso. Sin embargo, siempre nos quedará la tarta de zanahoria.
Hace tiempo que hablamos y comentamos una empanada que guardaba en sus entrañas como un tesoro inaudito una tortilla de patatas. Esa combinación sí. La tortilla de toda la vida, con sus patatas fritas y su huevo bateado y batido, su punto de sal y el cariño de la cocinera hacendosa. El siguiente paso consiste en vestir la tortilla en cuestión, ya hecha, por capas y capas de fino hojaldre. El horno hará el resto. Así sí. Fantástica suma de resultados que hacen las delicias de los afortunados catadores. Así sí. Pero bueno, siempre nos quedará la tarta de zanahora.