martes, 26 de marzo de 2013

De Madrid al cielo

Vino y tortilla de patatas, sublime química de la gastronomía
Fotografía: Angry Omelette (AO)
Camarero uniformado y algo de tortilla. Un trozo escaso pero agradecido. En cuanto al vino guardemos un honorable anonimato. Si tus palabras no van a ser más bellas que el silencio, mejor cállate. Hace mucho tiempo que las tapas son un bien preciado en muchos lugares investidos de falsas modernidades que han decidido condenar al ostracismo las bondades del vino y pincho. Sin embargo, en medio del reino de gafapastas y mostachudos, jóvenes treintañeros y algo más, de profesiones imposibles y cargados de meras ornamentaciones sin contenido, una tasca impasible el ademán resiste ahora y siempre al invasor. No es ajena al movimiento invasor que ha hecho suyas las calles y que ha arrasado como un tsunami uno de los barrios capitalinos por excelencia. Pero la esencia del Schotis permanece inmutable, fiel a su verdadero espíritu, encabezando la larga marcha de locales, más acertados unos que otros, que jalonan la etílica marcha a través de la Cava Baja. Nos hemos encontrado con una tortilla madrileña.

jueves, 14 de marzo de 2013

Cuestiones de familia. Tortilla de patatas con queso

El queso derretido fluye con familiaridad entre la patata y el huevo
Fotografía: Pater Juliano - Tortilla: el Cuñado César
En cuestiones familiares el siglo XXI se ha mostrado revolucionario e, incluso, revoltoso. De hecho, uno de los pilares fundamentales que definía antiguos regímenes y centralizaba la toma de decisiones, el pater familias, órgano rector de la familia en su sentido más amplio, hoy en día se tambalea y ve amenazado su altar de exclusividad. En estos tiempos post – post – modernos o tardo – modernos o cómo quieran definirlos pensadores y filósofos de la actualidad, un concepto tan secular, tan anclado en nuestro subconsciente, tan arraigado en nuestra psique, ha explosionado de forma brutal haciendo trizas todos y cada uno de sus componentes. La familia, eje vertebrador de todo el complejo entramado social, no es lo que era. Y como siempre, nuestra clase política, altamente intelectualizada, de excelente formación y de preclara visión de futuro, ha reaccionado de forma horrenda ante los nuevos cauces de una sociedad cada vez más moderna y laberíntica.